La luz de la Estrella que guió a los Reyes Magos hasta el Niño de Belén nos acompaña en los últimos pasos de este Capítulo General extraordinario.
Ayer, 5 de enero, la jornada de trabajo comenzó dedicando un tiempo a la reflexión personal, para luego compartir en asamblea la versión final de los textos legislativos modificados para el nuevo modelo institucional que se ha ido perfilando en estos días.
La lectura final del texto fue acogida en un clima de gratitud por el gran trabajo realizado, que nos ha llevado a la aprobación global de las Constituciones modificadas. Con esto, el P. Leidi concluyó su labor de acompañamiento de nuestro Capítulo y partió inmediatamente hacia Roma.
El Capítulo entrega un nuevo mandato al Gobierno General para que constituya una Comisión que se encargue de la última revisión del texto, que luego se enviará al Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica para su necesaria aprobación.
Por la tarde, en grupos, trabajamos para elaborar nuevas sugerencias y aportaciones para el camino que nos espera en todas partes del mundo. Surgen deseos, propuestas, reflexiones, que subrayan una vez más que aún quedan muchos pasos por dar, pero que estarán respaldados por el deseo de crecer en corresponsabilidad y espíritu de comunión.
Al final de este Capítulo nos sentimos muy agradecidas al Señor, a la Madre General y a su Consejo por esta experiencia en la que cada uno ha podido ser protagonista en la búsqueda del bien para nuestra familia religiosa. Los temas tratados nos han ayudado a crecer en el sentido de pertenencia y participación en la vida de nuestra familia; en particular, hemos dado gracias por el método adoptado con la facilitación del matrimonio Frassineti.
Como los Reyes Magos, partimos sabiendo que hay «otro camino» por el que volver, pero este Capítulo nos ha devuelto algunas luces brillantes y seguras: el amor a Dios y a su designio de bien, la comunión posible entre nuestras diferencias, el servicio recíproco por el bien común de nuestra familia religiosa, de toda la Iglesia y de cada persona.




