Hoy, domingo 28 de diciembre de 2025, en la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia, se inaugura el II Capítulo General Extraordinario de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Niño Jesús. Por la mañana terminaron de llegar todas las hermanas capitulares y se reunieron en el Centro de Espiritualidad «Barbara Micarelli» en Santa María de los Ángeles. Desafortunadamente, la consejera general, la hermana Mabel Rojas, que visita a la familia por la repentina muerte de su padre, y la hermana Lilia Agnese Contini por motivos de salud están ausentes. En lugar de la hermana Lilia Agnese, se llamó a la hermana Chiara Gemma Ibba.
Por la tarde, vivimos un primer momento de presentación en el que se invitó a cada una a compartir cuál era el «don» que sentía que podía aportar a las demás para vivir plenamente estos días y acompañarnos mutuamente a entrar en el «aquí y ahora» del Capítulo. A continuación, escuchamos la relación del P. Alfredo Rava OfmCap. En su intervención invitó a la asamblea a acoger el Capítulo como un tiempo del Espíritu y del discernimiento, en el cual dejarse guiar por la actitud interior de Simeón, tal y como se describe en el Evangelio de Lucas (Lc 2, 26-28). Simeón, movido por el Espíritu, nos insta a hacernos algunas preguntas: ¿qué mueve nuestros días? ¿Con qué sabiduría miran nuestros ojos el pasado, el presente y el futuro? ¿Somos capaces de abrazar en nuestra vida cotidiana lo esencial de nuestra vida, que es Jesús?
Con estas preguntas en el corazón y en esta perspectiva bíblica, el Capítulo se sitúa como un tiempo propicio en el que se nos invita a hacer espacio a lo nuevo y a custodiar lo que realmente importa: nuestra vocación de mujeres consagradas al seguimiento de Cristo, en comunión con la Iglesia y al servicio del pueblo de Dios.
La tarde culminó con la celebración eucarística presidida por el P. Luciano De Giusti Ofm en nuestra Capilla del Retiro de San Antonio. A la celebración se unieron las hermanas de las fraternidades vecinas, haciendo vivo y visible el don de ser familia. El P. Luciano, en su homilía, comparó las figuras de José y Herodes como dos caminos opuestos de vivir la paternidad. Generar vida es un don y una elección que también San Francisco y Madre María Giuseppa experimentaron cada día, amando ante todo la fragilidad de sus familias. Sor María Giuseppa dice en uno de sus escritos que su voluntad es «consagrarse al bien de los miserables, los huérfanos, los abandonados», y para nosotros es un fuerte testimonio reconocer que estas palabras se habían convertido en su propio retrato: al final de su vida, ella es la misera, la pobre, la abandonada. Esto es el major deseo: hacer de nuestra vida un camino, en el cual nos convertirmos en lo que siempre hemos deseado.
Al final de la misa, la Superiora General, sor Lorella Veri, lee la declaración oficial de apertura del II Capítulo General Extraordinario de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Niño Jesús y juntas pedimos la ayuda del Espíritu Santo para que podamos buscar el bien del Instituto, de la Iglesia y de la humanidad.




